4 may 2013

John Profumo

El caso Profumo fue un notable escándalo político que tuvo lugar en el Reino Unido durante 1963, que recibe su nombre del apellido del entonces Ministro de Guerra británico, John Profumo.


El escándalo desatado forzó a Profumo a renunciar y dañó gravemente la reputación del gobierno del entonces Premier Harold Macmillan que renunciaría a su cargo meses más tarde.
En 1961 Profumo conoció a la bailarina Christine Keeler en una fiesta e iniciaron una relación de corta duración. En 1962 salio a la luz que Christine también había mantenido algún tipo de relación con Eugene Ivanov agregado naval en la Embajada de la Unión Soviética en Londres y considerado por la Inteligencia británica un espía. En plena Guerra Fría inmediatamente se derivaron graves consecuencias para la seguridad nacional y estalló un escándalo público.
En 1963 Profumo declaró ante el Comité de la Cámara de los Comunes que en su relación con la señorita Keeler no había nada impropio pero mintió, como un mes más tarde reconoció públicamente, y finalmente dimitió.
En realidad todos los implicados, incluida la esposa de Profumo, mintieron ya que nadie quería reconocer las relaciones adulteras que la situación escondía y que eran una muestra más del falso puritanismo de la época.

3 may 2013

El caso "MATESA"

Una oscura y desconocida empresa llamada Matesa (Maquinaria Textil del Norte de España, S.A.) creada por un financiero catalán, Juan Vilá Reyes, había adquirido en 1957 las patentes de fabricación de un telar francés sin lanzadera, que la empresa comercializó bajo la denominación de Iwer, cuyas piezas importaba de EE.UU y montaba en España. El telar fue presentado como un producto nacional y, presuntamente, era exportado a numerosos países. 


La verdad era que el telar se vendía poco o mal. Los cientos de unidades supuestamente vendidas se arrinconaban en oscuros almacenes de España y el extranjero y se falsificaban las compras. Mientras tanto la empresa se beneficiaba de créditos y desgravaciones fiscales.
Oscuros intereses políticos, al parecer con D. Manuel Fraga a la cabeza, destaparon el escándalo. En julio de 1969 Vilá Reyes fue detenido.


Desde 1964 Matesa recibía créditos oficiales a través del Banco de Crédito Industrial de forma un tanto ligera pues aunque las autoridades sospechaban o conocían las irregularidades parece ser que hicieron la vista gorda. Aunque hubo altos cargos del régimen de Franco procesados, en concreto varios ex ministros,  estos fueron rápidamente indultados. 
Políticamente el enfrentamiento entre los sectores más falangistas y los tecnócratas se saldo a favor de estos y el escándalo, que fue tratado por la prensa  con entera libertad durante unos meses, derivó en multitud de sentencias judiciales que jamás se cumplieron. El dinero no fue recuperado en su totalidad y Vilá Reyes pasó el resto de su vida, tras el indulto de 1975, intentando aclarar el caso y salvar su nombre.

17 abr 2013

Asunto Nombela

Nos encontramos a finales del año 1935. Se acaba de cerrar el escándalo de corrupción política y económica conocido con el popular nombre de "estraperlo" y que había supuesto el abandono del Gabinete ministerial de don Alejandro Lerroux.


Pocos días después estallaba un segundo escándalo. EL Inspector General de Colonias Antonio Nombela denunciaba al Subsecretario de la Presidencia del Gobierno por haber resuelto fraudulentamente un expediente de indemnización a favor de la naviera Compañía África Occidental.
Así lo contaba Serrano Suñer en sus Memorias:

“Se trataba de las reclamaciones que contra el Estado español había formulado la Compañía África Occidental en relación con un contrato concertado para la prestación por aquella Compañía de las comunicaciones intercoloniales. Se denunciaban irregularidades y anomalías graves. Unos querían concretar la responsabilidad en el Subsecretario de la Presidencia y otros entendieron que se trataba de la responsabilidad de todo aquel sexto Gobierno Lerroux: El Estado concedía graciosamente a la Compañía las subvenciones integras, al rescindir el contrato, como si el servicio no hubiera sido deficitario. Y para que nada faltara, en medio de tan grande confusión, alegaba la Compañía que mientras no se le pagaba tuvo que amarrar los barcos que se fueron a pique por obra de un tifón. Y cargaba al Estado, sin más, su valor, lo que este aceptaba con mansedumbre.”

La negativa de Nombela a abonar la irregular indemnización, aprobada por el Gobierno, le llevó a exponer el caso a los Ministros José María Gil Robles y Luis Lucia pero sólo logró ser cesado. Nombela entonces dirigió su denuncia directamente a las Cortes donde se nombró una Comisión para estudiar el asunto.


En el debate ante el Pleno, Lerroux fue incapaz de defenderse de las acusaciones de corrupción, aunque la votación de los Diputados le exculpó.
El Partido Republicano Radical se hundió políticamente y Gil Robles que intentó aprovechar la ocasión para ser nombrado Presidente del Gobierno no lo logró. Niceto Alcalá-Zamora, como Presidente de la República, se vio obligado a disolver las Cortes y a realizar una nueva convocatoria de elecciones a principios de 1936.

 

16 abr 2013

Casas Viejas

Tres guardias, diecinueve hombres y tres mujeres perdieron la vida en este municipio gaditano en enero de 1933 en uno de los episodios más trágicos de la historia reciente de España.


En la noche del 10 de enero de 1933 los campesinos anarquistas de Casas Viejas que secundaban una huelga general revolucionaria convocada por la CNT atacaron el cuartel de la Guardia Civil. Hirieron mortalmente a dos de los cuatro agentes destinados allí.
El 11 de enero, un grupo de  guardias civiles llegaron a Casas Viejas, liberaron a los compañeros que quedaban en el cuartel y ocuparon el pueblo. Temiendo las represalias, muchos vecinos huyeron y otros se encerraron en sus casas. Unas horas más tarde llegó un nuevo grupo de fuerzas de orden público compuesto por guardias civiles y guardias de asalto. Inmediatamente comenzaron a detener a los presuntos responsables de ataque al cuartel.

 

En una de las casas, la perteneciente a Francisco Cruz Gutiérrez, apodado "Seisdedos", encontraron fuerte resistencia y se inició un largo intercambio de disparos. Al continuar la resistencia y pasadas unas horas se decidió, por parte de los mandos que comandaban la fuerza pública, incendiar la casa y acribillar a todos sus ocupantes. No contentos con ello posteriormente detuvieron a un grupo de vecinos, los condujeron frente a la casa calcinada y los fusilaron de forma harto gratuita.
Así lo contaba uno de los participantes:

«Como la situación era muy grave, yo estaba completamente nervioso y las órdenes que tenía eran muy severas, advertí que uno de los prisioneros miró al guardia que estaba en la puerta y le dijo a otro una cosa, y me miró de una forma..., que, en total no me pude contener de la insolencia, le disparé e inmediatamente dispararon todos y cayeron los que estaban allí mirando al guardia que estaba quemado. Y luego hicimos lo mismo con los otros que no habían bajado a ver el guardia muerto que me parece que eran otros dos. Así cumplía lo que me habían mandado y defendía a España de la anarquía que se estaba levantando en todos lados de la República»


Una vez conocidos los hechos y ante el escándalo desatado se formó una Comisión Parlamentaria que intentó esclarecer el asunto y depurar responsabilidades. La Comisión elaboró un informe en que reconociendo los fusilamientos exculpaba al gobierno del señor Azaña. Esta fue su intervención en la Cortes:

"No se encontrará un atisbo de responsabilidad en el Gobierno. En Casas Viejas no ha ocurrido, que sepamos, sino lo que tenía que ocurrir. Se produce un alzamiento en Casas Viejas, con el emblema que han llevado al cerebro de la clase trabajadora española de los pueblos sin instrucción y sin trabajo, con el emblema del comunismo libertario, y se levantan unas docenas de hombres enarbolando esa bandera del comunismo libertario, y se hacen fuertes, y agreden a la Guardia Civil, y causan víctimas a la Guardia Civil. ¿Qué iba a hacer el Gobierno?"

Los responsables directos de la masacre fueron condenados a prisión y siempre quedó la duda de quién había partido la orden o la idea de cometer el crimen. Para la República y para Manuel Azaña supuso desgaste y desprestigio.